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Ignacio Garrido
De los nuevos talentos surgidos del grupo Remote Control, los dos nombres que con más fuerza parecen estar empujando sus carreras hacia delante son Steve Jablonsky y el que ahora nos ocupa, James Dooley, responsable de la banda sonora de esta cinta de dibujos animados alemana; trabajo sin duda facilitado al joven compositor por Hans Zimmer, que además hace aquí las veces de productor de la música.
Tanto Jablonsky, con una factura más electrónica y acomodaticia, en cuanto a sus trabajos más populares que nos han llegado hasta la fecha (como son las irregulares “Matanzas de Texas” y “La Isla” o el remiendo eficaz del temp-track en “Steamboy”), como Dooley, con sus aproximaciones minimalistas en la estupenda “Mars Underground”, o el tópico orquestal -aunque efectivo- de “Cuando llama un extraño”, parecen querer conseguir cierta independencia y marcar distancias respecto al jefe, pese a seguir bajo sus auspicios. Mientras el primero parece tener como base lo sintético, el segundo tiende a ir entreabriendo un camino hacia la vertiente compositiva más clásica, empleando para ello los recursos sinfónicos de toda la vida, como son el leitmotiv y la riqueza expresiva de la orquesta, algo que consigue con bastante elegancia en esta “Urmel aus dem Eis”. Y ello pese a que siga de cabo a rabo los postulados del género de animación de toda la vida, maniobra que en este caso se salda con éxito pese a la escasa originalidad de los planteamientos expuestos.
El punto de partida del score es una melodía hermosa y sencilla, que aparece ya de entrada en el primer corte del CD, de idéntico título que el filme. Este tema volverá a aparecer con distintas variaciones reposadas o heroicas según lo requiera la acción, como las que encontramos en el breve “Urmel erste laute” de poso melancólico, o las espectaculares versiones del mismo en “Die rettungsaktion”, “Koning in der Tonne” y las más emocionantes de todo el disco en “Das Urmel-rettungsaktion-unterwasser-Boot” y “Der letzte Gang”.
Un nuevo y animoso motivo, con cierto colorido de orquestación gracias a la guitarra y la percusión, lo tenemos en “Die Insel von Professor Tibatong”. Otros pasajes más rítmicos, como el momento rockero de “Eine Ganz normale Unterrichtsstunde” aportan frescura y variedad temática a la partitura junto al ambiente hawaiano de “Der Eisberg muss an land!” o la amenaza dramática de “Der Vulkanausbruch” que se torna en un optimista y rítmico pasaje final con la recuperación del tema central como conclusión al disco.
Otros fragmentos más convencionales siguen los parámetros de siempre en la comedia animada y sensible con eficaces resultados, sirviéndose para ello de los recursos por todos conocidos como son la madera suave encadenando acordes sobre los violines en “Nix wie weg”, las frases rítmicas en la cuerda con el contrapunto del viento (como el que se aprecia en el estupendo corte “Eir koning fur Titiwu”), los inevitables pizzicatos del “Urmel lebt!”, o los acelerados scherzos como el que podemos encontrar en “Urmeljagd”, mutándose hacia su mitad en un interesante pasaje de acción con ritmo y percusiones de inconfundible origen.
Incluso en puntuales momentos de anárquico planteamiento, presenciamos la fusión de varios de estos elementos con viento poderoso entremezclado con guitarra eléctrica: por ejemplo en “Koning pumponell der 55”, o el juego de orquestación con celesta incluida en Die fleischfressende Plfanze”.
Siguiendo las líneas que tan agradables resultados le dieron a Nick Glennie Smith en sus dos films de animación también germanos (recordemos ambos en colaboración directa con Zimmer, “Laura´s Star” y “Little Polar Bear 2”), encontramos en este “Urmel aus dem Eis” -cuya traducción más factible se podría adivinar como “Urmel de las nieves”-, una especie de continuación de los mismos. Y en el trabajo de James Dooley, una profesionalidad y talento que bien pueden dar por respuesta, no muy lejana, el advenimiento de otro gran compositor a las primeras filas del ámbito popular hollywoodiense. Formación para ello no le falta.
Comentar, al margen ya de los elementos compositivos de la obra, unos breves datos técnicos sobre la edición discográfica de este trabajo; siendo el primero de ellos su escasa difusión y dificultad para encontrarlo fuera de Alemania, país de origen de la producción de la cinta y de su banda sonora. Destacar aparte de esto que la orquesta responsable de la interpretación de la partitura es la más que correcta Slovak National Symphony Orchestra, bajo la batuta de Tim Davies, que asume también las funciones de orquestador principal. Tanto la orquesta como el director demuestran un excelente pulso sin estridencias ni excesos innecesarios, dándole cuerpo a un trabajo plenamente disfrutable y recomendable. Un prometedor paso delante más de este joven compositor.
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