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Pablo Nieto
Hay películas que se comentan por sí solas. Películas de las que uno se puede esperar exactamente lo que ofrecen. Los mismos gags, la misma estética, los mismos giros argumentales. Films tan predecibles como cualquier episodio del “Equipo A”.
Desde que “Algo pasa con Mary” revolucionara la puesta en escena de la comedia americana, en Hollywood siguen exprimiendo la “vaca”. El problema es que hace tiempo que la leche empieza a estar agria. Y es que, “De Boda en Boda” es otro de estos films absurdos que se estrenan cada año, que barren en taquilla, protagonizado por los mismos actores de siempre, Owen Wilson y Vince Vaughn (que en este caso sustituye a Ben Stiller, pareja de hecho cinematográfica de Wilson, y que tras “Juego de Pelotas” parece haberle cogido el gusto a estos supuestos divertimentos), interpretando a personajes bobalicones y simples, rodeados de un, eso sí, interesante y variopinto número de actrices de físico imponente. Es lo que hay.
Al bueno de Rolfe Kent, no le importa meterse en estos “fregaos”. Es su trabajo y encima pagan bien. Nunca ganará un Óscar por uno de estos films, pero para que el talento fluya no hace falta poner música a la obra maestra cinematográfica que cada año se sacan los críticos de la manga.
De “Boda en Boda”, nos presenta al Kent de toda la vida. Al músico desenfadado y divertido de “Election”, “Legally Blonde” o la estupenda “Entre Copas”.
Un trabajo efectivo con las imágenes, y muy disfrutable en su escucha aislada, que construye sobre tres claros motivos, que luego moldea y desarrollo a su antojo.
El disco abre con el primero de ellos, “Wedding Crashers”. Un motivo irónico al mismo tiempo, que refleja la personalidad de los dos protagonistas, y que a su vez presenta una retentiva melodía, que sigue la impronta musical habitual del autor. Aunque en su construcción pudiera rezumar algo de jazz, la base rítmica lo delata como un tema más “pop”. Encontraremos apuntes del mismo de manera continuada a lo largo del score, y así, no conviene pasar por alto la interesante versión de “Quail Hunt”, con introducción de las guitarras, o la suite final de “Winning Claire Back”, donde comparte protagonismo con el segundo motivo principal: “Claire Theme”. Un tema intimista con aire nostálgico, sostenido por medio de maderas y cuerdas. Elegante y británico, como su autor, podremos escuchar este motivo en otros cortes como “Claire, A Beach And John”, “The Crashers Masked And Expelled!” o “Claire Tears”.
Por último tenemos el divertido y logrado “The Cleary Waltz”. Un tema con cierta estética a lo Thomas Newman, que arranca como un imponente vals, para luego transformarse en un motivo algo más descriptivo y funcional. Volveremos a escucharlo en otros cortes como “Boats, Bodily Fluids & A Little Football”, “All Tied Up with Todd” o “Sailing with John and Claire”.
A modo de anécdota, es conveniente destacar el interesante corte “Gloria and Jeremy Connect”, con un aire bufonesco, elfmaniaco en cuanto a la construcción e instrumentación (glokenspiel, cuerdas atmósfericas) y acordes oscuros.
Aunque como suele ser habitual en este tipo de producciones, el músico muchas veces se ha de limitar a subrayar o destacar el gag, Kent aporta algo más, creando una atmósfera de divertimento continuo sin más pretensiones, que convierte a esta banda sonora en una experiencia sonora realmente placentera.
Cuando parecía que una vez más, tendríamos que esperar al mercado promocional u oficioso para poder disfrutar de un nuevo score de Rolfe Kent, New Line Records, que desde un primer momento apostó por una edición musical sin score que ha ido bastante bien a nivel de ventas, ha decidido finalmente dar salida comercial al trabajo de Rolfe. Bienvenido sea.
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