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Pablo Nieto
Angelo Badalamenti es un compositor desaprovechado. Un músico al que el prestigio que le ha proporcionado ser el brazo ejecutor musical del ¿genial? David Lynch, ha sido proporcional al encasillamiento que esto le ha provocado.
Muchas veces estas sociedades músico & director provocan que otros directores vean con recelos recurrir a ese mismo compositor, por el que dirán, por evitar comparaciones con el otro director...
Sea como fuere, es difícil, muy difícil encontrar una composición de Angelo Badalamenti fuera del universo Lynch que pertenezca a algún film importante (entiéndase por importante: alto presupuesto, caras conocidas y tirón comercial).
Podría ir mucho más lejos, e incluir dentro de esta misma reflexión la calidad musical de la obra de Badalamenti. Porque salvando “Cousins” (finales de los 80) y justo el año pasado “Largo Domingo de Noviazgo”, no es que el compositor italoamericano haya realizado partituras que merezcan ser recordadas.
Pues bien, con “Dark Water” rompe un poco está dinámica. El film es uno de los taquillazos del años, remake del exitoso film japonés de mismo nombre, de los creadores de “Ringu”, “Dark Water” intenta repetir el éxito que ha tenido los dos remakes americanos de la exitosa saga japonesa de “La Señal”.
Curiosa la elección del director: Walter Salles, responsable de la brillante “Estación Central de Brásil” y la aclamada “Diarios de una Motocicleta”. Y digo curiosa, porque no es normal ver a un representa del cine indie en un film comercial como este. Menos curiosa, pero no menos interesante el reparto: la descomunal Jennifer Connelly, John C.Reilly, Tim Roth y Pete Postlethwaite.
Una vez reflejada la entidad del film, toca destacar el papel musical de Badalamenti, que aprovecha la oportunidad que se le da con esta película para reivindicarse. Por eso decíamos párrafos atrás, que había roto la dinámica. Y es que, a buen seguro que tras esta banda sonora vamos a ver al bueno de Angelo recibiendo encargos con un poquito más de caché de los que tenía hasta ahora. Cuestión diferente será que los acepté.
Su partitura para este film presenta dos líneas musicales absolutamente contrapuestas pero que tienden a unirse para dar homogeneidad al conjunto. Por un lado un hermosísimo tema central para cuerdas y contenido apoyo orquestal (piano, arpa, maderas), asociado a la relación entre Dahlia Williams (Jennifer Connelly) y su hija Ceci. Y junto a el, una agobiante y efectiva pesadilla musical, de crescendos orquestales, pasajes de contención perturbadora y disonancias electrónicas, que reflejan a la perfección el elemento de terror de la historia, la amenaza que se cierne sobre madre e hija, extendiéndose a la investigación del misterioso y horrible secreto que encierra la casa donde ambas tratan de iniciar una nueva vida.
El disco arranca con el contenido y misterioso “Seattle, 1974”, donde la distorsión de las cuerdas, las reverberaciones de piano y ese amago de desarrollo melódico, consiguen sentar las bases de la partitura. “The Tram (Main Titles”), aun manteniendo la línea armónica del corte anterior, presenta como gran diferencia la inclusión del tema central, primero para cuerdas y luego con apoyo del piano.
La atmósfera etérea y la sorprendente percusión de “Ceci Wanders” será tomada como referente de otros cortes como “Deluge in 10F”, de gran intensidad orquestal. Entre medias de ambos, dos cortes de mera efectividad descriptiva como “The Drip Stain” y “Flotsam”. En todos ellos, destacar también los continuos apuntes al tema central.
“Mom From Hell”, “A Ghost in the Machine” y “New Nightmare”, no modulan el carácter agobiante de la música. Incidiendo en la opresión orquestal, las variaciones insanas del tema central y en la música como instrumento descriptivo y aterrador.
El desenlace musical del film, arranca en el intenso “The Water Love”, al que seguirá el trepidante “The Sacrifice”, donde Badalamenti demuestra su capacidad para la composición de temas de acción. Dos cortes que contrastan con la acústica de la guitarra y las cuerdas de “Final Elevator”, introduciendo una hermosa rendición del tema central, antes de la aparición de los títulos de crédito. Una elegante suite de seis minutos de duración, donde el tema central se erige como gran protagonista, sin despreciar acertados contrapuntos de la omnipresente música de terror escrita por Badalamenti para el film. Un broche perfecto para la banda sonora.
Sin duda, “Dark Water” es un score con el que seguro disfrutarán los que busquen pasajes fríos y opresivos, pero sobretodo hermosas y elegantes melodías orquestales en la línea del emocionante trabajo del compositor para “Largo Domingo de Noviazgo”.
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